En el barrio de Las Letras cunde el desánimo desde que se sabe que el Jardín del Ángel, la floristería más emblemática del centro, cerraba este lunes sus puertas después de más de 100 años de actividad. Otra prueba más, creen por aquí, de que la autenticidad de la ciudad se evapora. La mala relación de los últimos explotadores del negocio con el casero, el cura de la parroquia de al lado, ha precipitado el cierre de un negocio lleno de historia. La policía ha tenido que mediar en el fin de un contrato que ha sido de todo menos amistoso.

La floristería consiste en un invernadero de madera y cristal levantado dentro de un patio enrejado, junto a un olivo centenario. Está a la espalda de la iglesia de San Sebastián, en la calle de Atocha, en lo que antes era el cementerio de los cómicos. Aquí estaban enterrados Lope de Vega y Ventura Rodríguez. José Cadalso visitaba por las noches la tumba de María la Divina, una artista de la época de la que estuvo enamorada y cuya muerte de tifus a los 25 años le llevó a enloquecer. Se curó con literatura, escribiendo un libro que tituló Noches lúgubres.